19.11.09
16.11.09
cautiverio

otoño
viajo escuchando en la radio a un hombre de ciencias hablar del ADN mitocondrial
oscurece
tarde temprana y ya es casi noche en estas tierras vetustas
resulta que ahora podemos desandar caminos hasta Eva
repasar árboles generacionales hasta nuestra madre lejana
y mientras viajo y escucho de mutaciones maternales
recuerdo unos versos de Yehuda:
"hicimos lo que nos estaba mandado
salimos con nuestros hijos
a recoger hongos en ese bosque
que plantamos cuando niños"*
como una excusa para nuestra presencia
una coartada subyacente al caos
* referencia a "Hicimos lo que nos estaba mandado" - Yehuda Amijai (1924-2000)
por
Frank H.
a las
00:31
0
comments
9.11.09
empirismo

el estudio genético de nuestro espíritu
entrega datos inesperados
la química invisible
y los iones de la esencia
no se comportan
según las leyes conocidas
seríamos según los paleontólogos del alma
un extraño híbrido
de árbol y serpiente
de payaso
y hormiga guerrera
en vías de extinción
por
Frank H.
a las
11:46
2
comments
31.10.09
escultor

el escritor atesora palabras
abre el diccionario al azar
y anota en su libreta
las que no conoce
las observa bañarse en la leche de la página
las mueve con el índice si están dormidas
las limpia con cuidado y las deja secarse
bajo el sol que entra por la ventana
en la noche intenta escribir con ellas
a veces resulta un triángulo
y a veces un poliedro
a veces una silueta de mujer o una calle empedrada
sin un plan evidente, a veces
hablan de Rahab o Melquiresha
pero en general acuña legos de amor
y los adorna con palabras desenterradas
por
Frank H.
a las
11:12
6
comments
20.9.09
instantánea

una mañana amarilla en que el sol asegura que no hay noche ni invierno va y saca del armario el peso adulto, muerto y frío y su sombra parece un largo molino cuando sale al porche y baja los escalones hasta la tierra pisada
lo carga unos metros y mientras lo expone a la respiración del verano piensa que también podría ser un lápiz mágico, el bastón de Moisés, la lanza de Lautaro
no hay botes blancos subiendo por el río ni John ahoga en alcohol a Emmy-Lou*
sólo una mañana que se abre con todo el día por delante
con todo el tiempo de todos los mundos por venir
como un túnel de luz y nubes
* referencia a la canción "Powderfinger" de Neil Young
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
13:17
3
comments
12.9.09
conjuro

un pequeño libro con las instrucciones para vivir a cien centímetros del suelo yace abierto en una alfombra de arena - solo y ciego - esperando una muerte lenta
rodeado de una corte de seres marinos, quieto, semienterrado, como si fuera una carta no enviada momificándose al fondo de un cajón bajo una cajita de pañuelos desechables
en el aire quieto y perfumado del estudio de un psiquiatra-ilusionista con armarios de vidrio esmerilado
que muy bien se puede guardar la sonrisa y la mirada indulgente para otra
para alguna triste esclava de si misma, o de sus padres (que hicieron lo mejor que pudieron), o de la puta vida que le tocó vivir
nosotros ya tomamos la carroza a París y a mitad de camino, en el abrevadero de Antoinette o Florentinne, algo así, latigamos los caballos y nos evadimos al galope, esquivando las piedras y saltando troncos desplomados
hasta esas playas anchas del sueño donde nos bañamos como niños y nos secamos al viento
y después, en la casa de las piedras dormidas, te preparaste como joya, como pastel, como postre de miel, tras las puertas que las mujeres nunca abren
no volveremos jamás, dijiste al rato, recostada en mi pecho
no contesté pero estuve de acuerdo
arte: frank h.
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
09:53
5
comments
8.9.09
cronosueño 1955

Restaurante de carretera, desayunos baratos.
- Un café, por favor.
- ¿Y para su amigo?
- Cerveza.
- ¿Ahora? ¿En la mañana?
- Ahora mismo.
- ¿Algo más?
- Par de huevos fritos, tocino, tomates, queso blanco.
Limpia el mostrador, me sirve el café y pregunta:
- Su amigo, ¿qué anota en esa libreta allá afuera?
- ¿Jack? Escribe un libro. Un libro sobre cómo ser vagabundo.
- Mmmm, no creo que mucha gente lo vaya a comprar...
- No le interesa. Lo pasa bien escribiéndolo, eso es todo.
- Y usted, ¿también escribe?
- Un poco, pero lo haré más en el futuro, el próximo siglo.
Me mira con ojos de duda, el trapo en la mano. Acerca el azúcar:
- En el futuro - repite.
- Sí. Escribiré en una computadora.
Sonríe: - ¿Y su amigo también?
- Nope! Él no. Pero él será famoso.
- Con el libro sobre vagabundos.
- Con el libro sobre vagabundos - le confirmo.
Elevo la taza como si fuera champaña, "Chin-chín!" le digo y me tomo el primer espresso del día.
- Y usted, ¿también va a ser famoso?
- No, en absoluto. Apenas me conoceré yo mismo.
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
01:00
2
comments
5.9.09
chantaje

Es ridículo decir que es de noche: aquí siempre es de noche.
Sin embargo cuando el cielo es como la tinta de un calamar que ha pasado toda su vida entre los restos de un galeón español hundido por piratas, uno tiene la sensación de noche, verdad?
Vamos sentados lado a lado sin decir palabra, viajando a la velocidad adecuada. Yo, en el asiento del conductor, dedos sobre el volante - apenas rozándolo, como si fuera el contorno de una mujer pantera que siempre reacciona diferente al tacto de tus dedos.
Ella va en el asiento del copiloto, con el traje rosado y el cierre abierto hasta el valle donde comienza la separación de los pechos.
- ¿Es esta nuestra primera pelea? - dice.
- Parece - digo al rato. Después silencio.
Arriba, a la izquierda, Nuba Secretis tiñe la negrura de violeta. Hemos estado juntos por cuatro años (lo que parece increíble) y nunca hasta hoy habíamos discutido (lo que parece aún más increíble). Una tregua tan larga, solos y encerrados en la nave, no se da jamás - algo así como un político sin contactos con la mafia.
Al rato siento su mano sobre mi rodilla y después bajando el cierre de mi traje. Me aferro al volante como un trapecista que se prepara a recibir a su compañera que viene hacia él girando por el aire en un salto mortal sin red. Siento su mano dentro de mi traje. Extrae mi instrumento, se inclina en su asiento y su cabellera roja baja hasta mis muslos. ¡STOP! la imagen queda congelada en el aire, flotando ante nosotros.
Ella, aún sentada como copiloto, apaga el Mind-Reader con una sonrisa. Deja el aparato en la consola y me mira.
- Está prohibido darles agua -le repito por enésima vez , escondiéndome detrás del código.
- ¿Y desde cuándo te importan una putamadre las prohibiciones del código!?
- Oh, Miyú, ¿vamos a empezar de nuevo?
- No - su rostro se tensa - Son personas - dice - podríamos ser tú o yo.
Yo no quiero discutir más, yo lo único que quiero es entregar el cargamento de leprosos, cobrar la paga e irnos a las playas de Cuba a tomar daiquiris y a hacer una revisión completa del Kamasutra, edición de lujo.
De seguro que viene Fidel a visitarnos, con sus camisas hawaianas y sus shorts de seda. Saldremos una noche a beber Appletons con su amigo Bill y a fotografiarnos en la mesa donde Hemingway se sentaba a escribir en su libreta.
- No son leprosos - me dice.
- Así les dicen - contesto.
Nuevamente silencio. Enciende el Mind-Reader y pone la última escena en pausa, flotando como un sueño frente a nuestros ojos: mis manos en el volante, su cabello fuego-lava-llama-sangre cubre mis piernas.
- Okey - dice y señala la imagen quieta - eso, ¡nunca más! O, a cambio les das agua, y entonces Cuba, nuestro libro hindú y tomar ron con Fidel y Bill..."
Lo pienso. Me levanto a llenar los cubos de agua. Elijo los cubos grandes. Mientras trabajo ella me grita desde la cabina - ¡Podemos hacer Kamasutra sólo por tres meses más!
Llevamos unos cincuenta leprosos. Con la paga tendremos playa y palmeras por buen rato. Pagan bien pues la cosa está jodida - descubrirlos y cazarlos no es fácil. ¿Pueden creer que uno era el Presidente de Austria? Shit, ya no se puede confiar en nadie. Va en nuestro cargamento. Ahora podrá postularse en Plutón, el planeta cuarentena.
Reparto los cubos entre los gritos de los enfermos con sus rostros azules agujereados y sus manos de dos y tres dedos.
En el pasillo de regreso mi mente conecta dos cosas: "Kamasutra sólo por tres meses más" y eso de que ahora se baja el cierre el cierre del traje hasta el valle donde comienza la separación de los pechos pues "le aprieta".
Me apoyo en la pared - ¡eso es! - siento gusanos en mi estómago, un mareo, pero más que nada, siento ganas de abrazarla.
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
13:04
2
comments
30.8.09
cruce de caminos

Llevamos viajando dos días y el desierto no se acaba - a medida que avanzamos el desierto crece, se extiende como una mancha de formalina por el piso de una morgue después que un frasco lleno de cerebros se ha resbalado de las manos del ex convicto que limpia el lugar.
El desierto tiene una calma que se pega a la piel y deja manchas de sudor bajo los brazos y la camisa húmeda adherida a la espalda. Primero se maldice el sol, el polvo del aire que va formando una alfombra sobre tu lengua seca, luego se maldice el calor.
Pero poco a poco la calma del desierto te atraviesa y te va tranquilizando, tal como ese rayo que atravesó al golfista solitario en medio del campo de golf, matándolo y dejándolo fulminado sobre el césped pulcro, sin poder ver que la pelota que acababa de golpear cruzó el aire de la tarde como una cometa avergonzada, rebotó una vez en el pasto, rodó varios metros y cayó (cloc!) limpiamente en el hoyo número seis.
Tiro perfecto! - el del golfista y el de los dioses del rayo.
Un rayo diferente, de otro tipo - más parecido al que afectó la vida de Michael Corleone en Sicilia - fué el que me partió los sentidos cuando la ví en el restorán caminero sirviendo hot-dogs a un grupo de bebedores de cerveza local, esa hecha con malta de cielos secos, que crece en tierras áridas donde lo único que el viento agita son los pellejos de serpiente abandonados.
Cuando se agachó a poner en mi mesa el plato con huevos y el café me llegó su fragancia de jabón y agua, simple como pan con mantequilla y decidí que le escribiría un poema - a ella, a su olor sin aderezos y al escote de su delantal.
El poema fue abriéndose lentamente, como una hidra en marea baja. Se lo leí una noche en una cama de motel a la luz de la lámpara del velador. No dijo nada, a su manera, pero metió la mano bajo las sábanas y comenzó otro de sus juegos.
Por hoy ya le he escrito decenas de poemas en servilletas.
Una madrugada que viajábamos con las ventanas bajadas vino un azote de viento indio que hizo volar varios poemas desde el piso del auto y los sacó por las ventanas como pájaros liberadas. Los dejamos en el desierto: ya que querían irse con el viento, que se fueran.
Esa vez, después de tomar mi pedido en el restaurante me preguntó adónde iba y le dije que no sabía, pero que lo sabría cuando llegara. Se sacó el lápiz sobre la oreja, escribió algo en su libretita de pedidos y me entregó el papel. Lo leí y lo guardé en el bolsillo de mi camisa. Mientras comía saqué una servilleta, la extendí sobre la mesa como si fuera a envolver en ella un diamante de doscientos quilates encontrado en las selvas de Guyana, y le escribí en ella dos párrafos claros.
Unos días después de los párrafos de la servilleta, ella preparó una maleta, cerró su casa y se vino conmigo.
Tras el desierto vendrán los bosques, después la tundra y después la nieve.
Quizás alguna vez volvamos al pueblo donde ella atendía el restorán caminero. Quizás alguna vez vuelva al edificio que abandoné una noche después de limpiar el piso y ordenar nuevamente los cerebros en un frasco de vidrio.
No se. Sí se que me gustaría regresar en unos años más y poner una flor y una piedra en el lugar en que cayó el rayo en medio del campo de golf.
Abro la guantera, saco la pelota blanca que recogí del hoyo seis que aquí, en el auto, parece un silencioso huevo de pinguino, la coloco entre sus manos y comienzo a contarle la historia.
Lejos, el sol se va tras las mesetas, el cielo se pone rojo. En la radio, Ben Webster.
arte: frank h.
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
00:34
2
comments
28.8.09
esencia

soy
el eslabón de una cadena
un caballito de goma
y un jeep de lata
un casco romano
la .38 de Dick Tracy
y el sexto tomo de una enciclopedia
soy Salgari,
Bradbury y Dickens
un patio andaluz,
un tornamesa plástico
y un premio de arte
soy sol, sueños
y risas,
un signo de pregunta
una palabra no dicha
una nube que llueve hacia adentro
soy George Harrison,
Paul Simon, Neil Young,
también Vivaldi,
Prokofiev y Mozart
Blanco, Hemingway, Oz
Sorolla, Rothko y Chagall
soy un viaje en tren
una estación en la noche
un antiguo niño perdido
soy muchos finales
muchos borrón y cuenta nueva
y llevo todo eso en una mochila cósmica
que me servirá de almohada
hasta mañana al amanecer
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
00:01
2
comments
22.8.09
gelatina de muertos

cuando entré al bar su mirada se me clavó como daga lanzada por un cazador experto. pedí una Guinnes y me acerqué a ella cruzando galaxias de humo de tabaco.
le dije, "¿qué hace una chica como tú en un lugar como éste?", desarmándola con mi originalidad.
sacó una cigarrillo largo y oscuro y lo encendió con un Zippo que tenía una imagen de Jerry Lewis durante la campaña presidencial de 1978 pronunciando su famoso discurso de "I have a dream...".
guardó el encendedor y lanzó el humo derecho a mi cara tal como lo haría una chica sola en medio de la noche bebiendo oúzo en un bar atacado por zombies.
- "haciendo lo que una de esas otras chicas no podría hacer en esos otros lugares" - me dijo y sus pupilas reflejaron el movimiento de dos ventanas abriéndose detrás mío. giré y disparé - la Magnum escupió varios truenos. no me preocupé mucho de darles en la cabeza como decían por la tevé: uso un calibre que hace mucho daño - aunque su cerebro siguiera funcionando, no podían hacer mucho sin brazos, no?
bastaron cuatro o cinco disparos. algunos de los que estaban en el bar jugando bridge corrieron a tapar de nuevo las ventanas.
me volví hacia ella y su rostro era tan hermoso y sus senos tan enigmáticos que decidí presentarme:
- "Bond", le dije, "Frank Bond".
su tacto era tibio, suave como una piel de roedor que te roza las piernas mientras estas sentado en un cine de barrio arruinado, mirando por décima vez aquel filme de Marlon Brando y el pote de mantequilla, mientras afuera la ciudad es asolada por la peste negra.
- "yo soy Ripley", dijo, "Captain Ellen Ripley" - retiró su mano queriendo dejarla entre mis dedos, como si dijera "crees que me has atrapado, hombre del cañón largo, pero he sido yo la que me he dejado atrapar, tengo mis trucos..."
sonreir en esos momentos habría sido de aficionados, bebí la mitad de la Guinnes, la miré fijamente y le dije:
- "voy saliendo de la ciudad. ya ví todos los museos por aquí" - creí que iba a reir, pero no lo hizo. era una de esas chicas vivaces que escapan en bus cuando todos la buscan en los trenes - "tengo un lugar tranquilo, con una despensa llena de oúzo en una isla al norte. voy hacia allá y me cansó fumar solo".
secó su vaso de un trago, golpeó el mesón con él y chasqueó los dedos:
- "¿cuánto es?", preguntó, me miró con ojos de mucha agua bajo muchos puentes y lanzó dos billetes al barman. mientras se bajaba del taburete le coloqué la Cocó Chanel sobre los hombros:
- "al patio de atrás", le dije - siempre me han gustado las Tavernas Winchester por ese aparcamiento privado trasero - es pagado, pero esa noche no había nadie para cobrar.
nuevamente los zombies habían abierto un boquete en una ventana delantera y los parroquianos estaban golpeando con machetes y bates de béisbol a las manos verdes que penetraban como gusanos desesperados en busca de algo vivo.
encendí el TVR y su motor vibró como un enjambre de avispas africanas regresando de un ataque a una casa de ancianos:
- "¿sabes usar ésto?", le dije, aunque ya sabía la respuesta.
- "prefiero la Smith&Wesson que llevas atrás".
se la di. le di tambien cuatro cajas de munición.
- "¿vamos?".
- "vamos!", respondió.
salimos a la avenida principal a toda velocidad. cuando pasábamos enfrente del Winchester escuché los primeros disparos. me concentré en conducir. Captain Ripley se preocupaba de abrir camino. comenzó a amanecer.
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
12:25
9
comments
17.8.09
Pic-nic con Madonna

Me levanto cuando desaparece la luna y desayuno un melón con vodka, hielo picado y jugo de arándanos. Pongo globos verdes y rosados en el descapotable y viajo a despertarla.
Está lista para el picnic: calcetines bordados, trenzas, una canastita con cigarrillos y champaña.
Nos vamos al parque, pero allí ha comenzado una revolución y se están dando tiros.
Nos vamos a la plaza, pero ésta ha sido tomada por pandillas de rapperos y se están dando cuchilladas.
Decidimos que queremos besarnos un poco antes del pic-nic. Entramos a un rotativo y nos entregamos a la tarea. El beso más largo dura seis minutos y treintaydos segundos.
Ya que estamos en eso, aprovechamos de practicar con la lengua. Madonna se muestra agradablemente sorprendida de unos besos en los lóbulos de las orejas que he inventado para ella. Dice, "wow! you are a genious, mon amour..."
El pantalón me quedará con una mancha que costará semanas quitar.
Salimos del cine hambreados y sedientos. Las Apalache nos invitan al pic-nic con unos tonos celestes, nieve y parches de bosque.
En pleno viaje Madonna se saca los guantes y los lanza al aire. Los veo planear como dos palomas blancas y posarse entre pastizales y cardos a la orilla del camino.
Luego, ella abre la canasta, saca algo, se mete entre mis costillas y mi brazo derecho y se acomoda ahí a mordisquear queso . El pelo le huele a frambuesas. Tiene un lunarcito entre los senos.
Me prometo tomarle unas polaroid con fondos de puentes viejos y heniles. Ella hará poses.
Otras polaroid al atardecer - cielos rojos y nubes y ella sonriendo con el pelo desordenado.
En el pic-nic nos tomamos las dos botella de champaña y gastamos una caja entera (esas de media docena).
Una de las polaroid la magnifico y la cuelgo donde pueda verla durante el melón con vodka de las mañanas.
Mientras le tomana esa foto, le ví flotando sobre su cabeza una redondita y luminosa aura de santa. Lo juro!
(¿Aceptará esto El Vaticano para iniciar el proceso da canonización? - mañana mismo les mando un email preguntando).
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
10:46
4
comments
12.8.09
mitad de sol

pongo a la venta en eBay una mitad de sol atrapada
- rayos en buen estado
usada sólo para madurar trigales
una mitad buena y tranquila
se aceptan cheques al portador - sillas pintadas de azul
promesas - Pay Pal - como el comprador quiera
no sujeto en absoluto
a leyes de oferta y demanda
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
12:41
3
comments
11.8.09
la última modelo del siglo XX

11:30 AM. enero. año 2000. la llamo por teléfono y le propongo que nos escapemos del trabajo y vayamos al puerto viejo de Tel Aviv a comer pescado. es pleno invierno y llovizna. el mar está oscuro, inquieto.
caminamos por el malecón en desuso. cinco pescadores lanzan los anzuelos moviendo sus cañas con destreza de mosqueteros. los observamos y respiramos el viento con anuncios de tormenta.
cuando nos volvemos vemos un grupo de gente abajo, entre los pilares del embarcadero.
son un fotógrafo, sus ayudantes y una modelo que van y vienen sobre las piedras y la arena mojada. el fotógrafo da indicaciones y la modelo posa mientras a su alrededor otros miden la luz, apuntan espejos, le arreglan el pelo y le maquillan los labios. click! y todo el grupo se desplaza a otro lugar volviendo a repetir el ritual.
en algunas tomas la modelo está desnuda desde la cintura hacia arriba - estatua por unos segundos. después del click una mujer va hacia ella con una frazada y la envuelve - estamos seguros - más por frío que por pudor.
nos vamos del puerto viejo sabiendo que nos vamos de él en serio. el cielo de metal cruje con un trueno lejano y el viento que anuncia tormenta sonríe: ¿no les dije?
el lenguado en salsa de ajo y el sauvignon tienen un gusto raro, pero los culpables no son ellos, somos nosotros - aún dudamos de nuevas vidas, de cielos extraños y de tormentas desconocidas. regresamos a la casa a holgazanear toda la tarde gris, entre azotes de viento y lluvia, haciendo el amor con una sombra de tristeza encima.
sentimos que nuestras almas se abren a constelaciones diferentes, pariendo nuevas infinitudes.
arte: frank h.
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
13:38
3
comments
5.8.09
confesiones inapropiadas

siempre te tuve ganas sobre la mesita de centro , como en esa escena de Kieslowski , la que filmó desde abajo
el polaco era un genio, yo - aparte de mirarte las piernas cuando te subiste a la silla para alcanzar el libro - no le llego ni a los talones
te ayudé a bajar , agarramos las copitas y de nuevo al sofá , el libro amarillo entre tus manos , como un canario aplastado
un sorbo de vino , y empezaste a leer el poema – algo sobre los carruseles del siglo veintiuno – hago como que escucho y te imagino de bruces sobre la mesa de centro
“y hasta es de vidrio” , me digo – "como en la película" , lo confieso abiertamente: por la escena imaginaria , no pienso pagar derechos de autor
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
12:55
2
comments
2.8.09
alborada

siempre nos gustó el amanecer
todo es tan distinto cuando se va la noche
y la luz abre escena allá al fondo del mundo
por ejemplo, la brisa del amanecer
los buses calentando motores para el primer viaje del día
y ese sol inicial que nos despertaba en el Mar Rojo
para que lo abriéramos de nuevo
para que separáramos las aguas con nuestro cuerpo
un amacener tuvimos a Ehud
cantándonos eso de "...seguir viajando...",
como una señal, como una maldición podrías decir,
siempre adelante, un paso más - cuando ya todos han caido
seguir adelante - eso es lo nuestro
siempre nos gustó el amanecer
abrir ventanas, la flauta en el wadi,
y las olas que no quieren borrar de la memoria
esas tenues huellas de cangrejo
que casi se desvanecen
en la arena suave
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
13:15
3
comments
25.7.09
identidad
![]()
Hace seis meses, antes de tomar el vuelo a New York, los pasajeros debimos registrar nuestros ojos en un nuevo dispositivo electrónico que capta el diseño del iris (que según dicen es tan personal como una huella digital) y que será la manera mundial de identificación en dos años más.
Adiós a los carnéts, pasaportes, visas, tarjetas de crédito, de salud o de seguro social. Toda la información referente a una persona estará codificada en la imagen de tu iris, la que será de efectividad en todo el planeta y para toda tramitación.
Ese día del viaje íbamos con espíritu alegre, con aire de vacaciones, y si bien nos acompañaba nuestra hija más pequeña, mi esposa y yo tomábamos los próximos diez días en "the big city" como una segunda luna de miel.
Cuando me llamaron a entrar a la blanca cabina para el registro de mi ojo, tomé de la mano a la niña (su mamá la había dejado conmigo y había entrado a otra cabina) y me senté con ella en las rodillas.
No tienen que decírmelo. Ya se que fue estúpido. Pero, sentado ahí, esperando, intenté hacer reir a mi hija, le quité de las manos el conejito de peluche que ella lleva a todas partes y lo coloqué frente a mi cara diciéndole que él también debía pasar el proceso, justo cuando el rayo celeste de la maquinaria captaba la imagen de mi iris.
Todo sucedió muy rápido, la puerta de abrió y una voz computarizada me pidió dejar lugar al próximo viajero.
No se qué hacer. Ahora viajo a todas partes con el conejo de peluche, el que mi hija me presta con serias advertencias y tengo pesadillas con lo que podría ocurrir si algo le sucede al deshilachado y manchado muñeco, que por las noches me observa con el único ojo que aún le queda y que, lo juro, tiene una expresión de burla.
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
13:08
4
comments
24.7.09
tregua

después de la ducha
mientras me seco
entra Beatrix Kiddo y me invita a la sala
donde según dice
nos aguardan unas Sapporo heladas
el agua golpea las ventanas
pero aquí la alfombra es tibia
y el barro de la cascada
confiscado entre sonrisas
confirma su renuncia indeclinable
al menos por unas horas
un alto al fuego repentino
para que guerreros nocturnos
descansen heridas
de amores vengativos
foto: frank h.
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
11:26
3
comments
15.7.09
Ni Superman

Lo recuerdo con toda claridad: fue uno de esos días en que no hay a quien culpar - no a los políticos, no a las tormentas ni a los terremotos, no a los comunistas de Mao y ni siquiera a la CIA. Punto. The game is over, gentlemen!
Fue uno de esos días de revelación - esos en que te das una rápida mirada en el espejo de la vida, escupes el chicle, agarras lo que tienes a mano y sales a pelearla.
No porque quieras, si no porque no tienes otra salida: eres un mísero conejillo de laboratorio de los dioses y ya no sacas nada con alegar por las injusticias o con pedir otra oportunidad porque "no estabas preparado y nadie te avisó".
Esas cosas, mi amigo, en los días así le interesan un pucho a nadie - incluso la Madre Teresa te daría un par de bofetadas y Mahatma Ghandi te empujaría al precipicio si anda falto de raciones, me entiendes?
Los marcianos nos cayeron como diluvio un domingo después de almuerzo cuando todos se preparaban para ver por la tele el partido final del Mundial entre Brasil y la Toyota (recuerden que la Toyota compró en el 2075 un país antes conocido como Colombia y se instaló allí, siendo inmediatamente reconocida como miembro por la FIFA).
Yo no veo futbol desde que se permitió la inclusión de robots en los partidos, así es que esa tarde la paso durmiendo y leyendo unos libros que un poeta escribió estando en la isla de Juan Fernández.
Es casi de noche cuando Jenny me llama desde el dormitorio - apago el cigarrillo, abro la puerta del balcón y me meto a la casa dispuesto a dejar en alto las acciones de la multinacional varonil - pero, desilución, mi presencia no es requerida para calmar ningún azote hormonal femenino, si no para que vea las noticias.
Al principio creemos que es una broma de algún pelota émulo de Orson Welles, pero empezamos a preocuparnos cuando pasamos por el canal japonés y vemos gente corriendo en todas direcciones, despavorida, sin ningún Godzila a la vista.
Le digo a Jenny que se vista (algo que jamás le diría a una mujer en circunstancias normales).
Yo estoy estoy llenando a la rápida una mochila y Jenny poniéndose el sostén sobre sus adoradas gomitas cuando anuncian que Superman ha muerto, acribillado por los invasores con balas de kriptonita... mierda, la cosa se pone negra!
Escuchamos los primeros gritos en nuestra calle.
- Mi amor, moriremos juntos! - me dice Jenny, y yo que hago el piedra:
- No le arrugo a unos marcianos hijoputas!
Salimos por la puerta trasera al callejón de la basura, abrimos la tapa del desague de la esquina y bajamos a las catacumbas de la ciudad. Cerramos bien, detrás nuestro.
(ilustación - Frank H.)
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
18:43
3
comments
13.7.09
8.7.09
salto

El SuperArrow se detiene solamente cuando ella acaba un capítulo. El tren magnético cruza las llanuras y los valles a una velocidad constante de 700 kph, aunque una mañana sin viento se registró un máximo absoluto de 726 kph - récord que aún permanece sin romper.
Esa asombrosa velocidad inigualada se consiguió atravesando la estepa rusa. Era primavera y la tundra brillaba bajo un sol gélido con millones de colores inesperados. El aire era tan frío y estaba tan quieto que las mariposas del heno se elevaron unos metros desde el manto de flores preguntándose si la Tierra se había detenido.
Ahora ella lee el penúltimo capítulo de una novela de novecientas páginas y contiene la respiración durante los treintaiseis minutos que le lleva recorrer las líneas del clímax hasta el desahogo final.
Al terminar, coloca el marcador - una larga cinta de seda roja - y cierra el libro. Mira el paisaje borroso por la ventana y se da cuenta que el SuperArrow comienza a desacelerar para detenerse en la próxima estación, veinticinco kilómetros más adelante.
Blogalaxia Tags: poesia literatura
por
Frank H.
a las
23:59
3
comments





