2.3.07

descubrimiento


en el horizonte, a un kilómetro de la playa, está la isla - oscura y quieta, invitándonos con su misterio.

en las tardes bajamos desde la casa en la colina y caminamos a orillas del lago. la primavera aún no llega y hace frío. llevamos jerseys y gorros de lana.
la brisa es dulce, con aroma de flores tempranas que han abierto en los acantilados.

cuando la temperatura suba intentaremos nadar hasta la isla.
hemos conversado la estrategia: ella quiere comenzar con crawl, bracear rápido todo lo que pueda, avanzar lo más posible con las energías del comienzo, para terminar la travesía descansando de espaldas y empujándose con las piernas.
yo tengo otro plan - siempre de espaldas, avanzando lentamente, avanzar a un ritmo constante y alcanzar la isla descansado.

si el día es claro, los binoculares nos muestran una franja de arena y árboles, rocas sedimentales y cavernas. no hay espuma cerca de la playa - lo que indica que no hay rocas. el fondo debe ser una pendiente suave que sube hasta el litoral.

algunas noches salimos al porche y miramos el lago desde lo alto. el agua en movimiento refleja la luna, pero la isla parece un enorme barco viejo semihundido.

siempre pensamos en cómo ir hasta allá, nunca en cómo volver. eso por ahora no importa, tenemos que esperar la primavera.

2 comentarios:

Bai dijo...

Da igual qué vendrá después: sólo atrévete. Las experiencias me dicen que siempre, siempre se resuelven las cosas de una forma mucho más sencilla de lo previsto. No vale la pena anticiparse: sólo ve. Te estaba esperando...

Lo que tenga que ser luego, será, querido Frank...

Por lo pronto, preciosa mirada la tuya.

Frank dijo...

sí Bai - no hay dudas
nadamos hacias islas toda la vida
mejor así

texto freudiano

abrazos desde la nieve!