17.5.08

fortaleza de chocolate


desde esa vez que flotó en el mar durante siete horas sin saber nadar, aferrado a la tapa de un piano Swarovski vertical, tras el ridículo naufragio del Rosa María - que se hundió lentamente en aguas del golfo luego que a su dueño se le escapó un tiro de la pretensiosa carabina que estaba mostrando a sus invitados, perforando el casco del yate de manera irreparable - mantuvo siempre una vida llena de esperanzas y comenzó todos sus días con un respiro de confianza, incluso después de una lluviosa tarde de octubre cuando se quedó estático en el portal de su prometida con un ramo de claveles recién cortados en la mano, observando a su amada hacerlo a lo perrito con su mejor amigo de la infancia - aún entonces no se desanimó, dejó las flores sobre la mesa del teléfono, dió media vuelta y se alejó para siempre llevándose la caja de bombones holandeses.
aquella noche se sentó frente al televisor después de instalar en el dvd la película "La bestia del millón de ojos" de David Kramarsky, abrió la caja con parsimonia, se echó un bonbón en la boca y le dió 'play' al control remoto.

(imagen - Rodney Smith , modificaciones - frank h.)
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4 comentarios:

ecce dijo...

Que Zen éste hombre, que estoica bravura.
Un héroe para mí.
Un abrazo para tí Dock.

frank h. dijo...

exactamente Ecce, tanto tiempo, abrazo Tao!

Monin dijo...

ufff, lo que hace el chocolate!!
Claramente no hay nada mejor que eso para pasar los sufrimientos...

frank h. dijo...

la vida humana, Monín, sólo adquiere sentido con chocolate, café y whisky.

esas cosas son sacrosantas.

se deben usar y abusar en pena y alegría, llueva o truene, cagándose de frío y cuando caen patos asados.

(abrazos de cacao)