
Como no tengo nada de qué hablar voy a contar una historia de cafés.
Cierta. Sin final claro, sólo con una pregunta.
Plaza San Marcos, Venecia. A ambos lados de la plaza, frente a frente hay dos cafés famosísimos.
A un lado el Café Florián, el más antiguo de Italia - abierto en 1720, aún existe, tal cual. Hasta las mismas sillas.
Al frente, el Café Lavena, abierto en 1750. La misma onda.
Verdi iba al Florián, pedía café y se sentaba a escribir sus óperas, rodeado de fans.
Wagner iba al Lavena, pedía café y se sentaba a escribir sus obras, rodeado de fans.
Se sabe que Wagner escribió Parcifal casi totalmente en el Lavena.
Los mismos días, a las mismas horas. Verdi y Wagner jamás cruzaron la plaza a saludar al otro.
La competencia de los dos cafés comenzó en el siglo XVIII y ha crecido con los años - los venecianos comentan qué personajes famosos van a cuál café.
El Florián cuenta con Goethe, Proust, Hemingway y Mark Twain como visitantes constantes. El Lavena con Liszt, Rubinstein y Rostropovich, pero también con el famoso Casanova.
Casanova inventó una mezcla de cafés que hasta hoy lleva su nombre y que es secreta. Primero se prepara un café hervido con ciertas semillas al que se agrega un espresso y crema batida. Patentado - pueden saborearlo sólo en el Lavena.
Para hacerlo fácil, aquí tienen el website del Caffe Lavena y aquí el del Caffe Florián - ¿a cuál irían?













