19.8.04

influencia materna en el sexo de lo hijos - de nuevo


La idea de que las hembras podrían determinar de alguna manera el sexo de la progenie no es nueva. Tras mucho tiempo de observaciones, los primeros en proponer esta posibilidad fueron Robert Trivers y Don Willard de la Universidad de Harvard, a principios de los 1970s. La noción central es que el medio ambiente es variable, cambiante – lo que se refleja en el estado general de los animales, por lo tanto de las hembras - y esto parece tener influencia en la cantidad de machos o hembras de la siguiente generación

Desde esos años a hoy, ha habido cientos de investigaciones de todo tipo al respecto. Algunas midiendo meticulosamente el sex-ratio de poblaciones en largos períodos de tiempo, otras tratando de manipular el sex-ratio poblacional colocando a grupos de animales en diferentes situaciones y registrando si estas afectan la cantidad de hijas o hijos que nacen. Los resultados han sido bastante robustos en peces, reptiles y aves, pero en mamíferos no han sido tan claros.

Entonces, vino Elissa Cameron de la Universidad de Pretoria en Sudáfrica e hizo un recuento general de más de 400 estudios que se habían hecho en mamíferos. Le llamó la atención que si bien todos los estudios median de alguna manera el estado físico de las hembras reproductivas, lo hacían en diferentes estados de la preñez.
Esto, dijo Cameron, es lo que hace variar los resultados. Unos estudios medían el estado de las madres al momento de la concepción, otros en medio del embarazo y otros al fin de éste.

Cuando Cameron tomó sólo los estudios que medían el estado de las hembras al momento de la concepción – los resultados fueron estupendos! En porcentajes altísimos, hembras en buen estado de salud (en medio-ambientes ricos) producen preferencialmente machos y las hembras en medio-ambientes pobres en recursos, producen preferentemente hembras. Es decir, lo importante es el estado general de la hembra al momento de la concepción, después ya “no importa tanto” – el sexo de la nueva generación ya fue determinado.

Una cosa es la explicación evolutiva de este fenómeno. Otra cosa, es la explicación inmediata. ¿A través de qué mecanismo las hembras de los mamíferos (incluidos nosotros) podrían influir en el sexo del futuro hijo? – respuesta, por ahora: estableciendo en el útero ambientes favorables a embriones machos o hembra según convenga el caso.

Cheryl Rosenfeld y Michael Roberts de la Universidad de Missouri han hecho experimentos que evidencian esta posibilidad. Ratonas dan a luz más machos o más hembras dependiendo de la dieta que reciban antes del embarazo! Pueden bajar este estudio completo, en este link.
¿Y en humanos? – también. Cuando una pareja necesita ayudarse para procrear por medio de inseminacion artificial, durante un tiempo los embriones humanos son mantenidos en un medio de cultivo rico en glucosa. En este ambiente rico en alimentos, los embriones varón sobreviven y crecen felices, mientras los embriones femeninos mueren en mayor cantidad.

Los mecanismos biológicos que funcionan aquí están empezando a ser dilucidados. Pero a nivel evolutivo tienen también importancia – refuerzan enormemente el hecho que el ser humano desciende de una rama de simios harémicos, donde machos dominantes acaparaban grandes grupos de hembras. Ahora, estamos con traje, corbata y frente al computador, pero aún nuestros antepasados peludos sientan precedente en nuestra manera de reproducirnos.

2 comentarios:

El Señor Templario dijo...

muy buena vision de la adaptacion referido al nacimiento de machos o hembras, interesante y bastante novedoso.

frank dijo...

Así es Señor Templario, el tema es interesantísimo. La sociobiología del sexo es un asunto muy difícil de determinar, ya que para cada "ley" aparecen inmediatamente miles de excepciones, tantas, que dejan de ser excepciones para convertirse a su vez en "leyes".
Ya seguiremos conversando más al respecto, do not worry.