3.4.07

Golán


cuando te acercas a la valla a acariciar a los caballos el perro regresa.
embarrado, moviendo la cola para que poses tu atención también en él.

la llovizna de la mañana hace barro los senderos, pero siempre, después del té con leche vamos a caminar. nos ponemos los bototos y salimos ver qué diferente hay en el mundo de siempre.
el perro corre adelante y atrás, huele conejos entre matorrales y vuelve a correr.

tras la neblina el sol parece luna y el cielo tiene tonos metálicos. los caballos se acercan lentamente moviendo la cabeza arriba abajo, el vapor saliendo de sus narices.

es buena la vida en la meseta. la casa de piedra, las cinco mantas en la cama, ir a comprar leña, leer y escuchar la radio una noche de tormenta.

esa casa en la meseta podría volver a ser mi lugar en el mundo.

8 comentarios:

Bai dijo...

Hazme un sitio en tu lugar, en tu mundo... Bien podría habitar una casa en la meseta, tal vez junto a un lago o a un río. Cerca del mar, en un lugar en el mundo, que podría ser el mismo y compartir la cena frente a la leña ardiendo de la chimenea.

Preciosa imagen, querido Frank.

(A veces te recuerdo mirando el río... ¿Conoces esa canción?)

Frank dijo...

muchas gracias, Bai - ya veremos de reencontrar aquella casita de la meseta

no, no la conozco... de quién es?

Bai dijo...

"Bajo el sauce sólo" o "Deabajo del sauce viejo". Escúchala en voz de Liliana Herrero, una gran cantante argentina.

"A veces te recuerdo
mirando el río
sobre la espuma lejos
anda el olvido

Bajo este sauce solo
yo te he querido
y se ha quedado el sauce
más pensativo..."

Lindísima... Me trae grandes recuerdos. Un beso, querido amigo.

e. dijo...

me encantó el lugar, podrías trabajar como marketeer de turismo, sabes? ¿Habrá manera que me prestes la casita de piedra una semanilla en cualquier invierno???

Besosnecios, e.

Tierna soledad dijo...

DESVARIANDO? QUERIDISIMO, SIGA ASI DE VEZ EN CUANDO HACE BIEN SALUDOS PUE...

eumelvi dijo...

Querido Dok...
Alguien llama a tu puerta, toc, toc, toc. Apagas la radio y prestas atención a tu oreja. Alguen espera una respuesta. Abres y, bajo la lluvia, ves una nota dispuesta.
La recoges y te sientas junto a la chimenea a leerla. Es de un viejo conocido tuyo. Te alegras. Te reacomodas en tu sillón calentito y sigues leyendo. Sigue como siempre, en su senda, desafiando los vaivenes de la vida que maneja. Hechando raices y viendo florecer a los dos retoños que la Tierra le ha parido. Cuenta que la faena sigue dando pena y que no está el mundo bien repartido. En fin, lo de casi siempre.
Remata la nota con el despido oportuno y firma Ecce Homo.
Debajo la pos-data: El tiempo y el espacio no son nada para dos almas inmortales.
Saludos.

Elisa de Cremona dijo...

no será, digo yo, que hay muchas muchas palabras??
aunque, así y todo, quiero un pedacito para arrancarme un rato...

un besote

Frank dijo...

con que Liliana Herrero bajo el sauce, ok, anotado Bai, gracias!

marketer de turismo??? ja ja ja , eso sí que no se me había ocurrido, e.
buena idea... a etas alturas, ¿por qué no?
:o)

gracias TS, sí usando uno que otro hongo interno.

Ecce Homo, tanto tiempo! - cómo andan las grúas?

ya ve usted, Elisa, sin esas palabras tantas no se hubiera animado.

- gracias, amigos, por visitarme... siempre bienvenidos!