12.9.04

Terrorismo y economia (parte 2)

El ataque terrorista más probable es uno que busque la mayor pérdida posible de vidas.
En segundo lugar, uno que dañe de manera considerable la economía.

Ejemplos de estos ataques dirigidos contra los intereses económicos del “enemigo” son el incendio de casi mil pozos petroleros por las tropas de Sadam antes de huir de Kuwait, en estos momentos los atentados contra oleoductos irakíes (un promedio de dos ataques semanales), los atentados contra cadenas de hoteles en Indonesia, país cuya principal entrada de divisas es el turismo. El ataque en suelo norteamericano utilizando aviones de pasajeros, dejó en quiebra o al borde de la quiebra a compañías aéreas y provocó la pérdida de miles de puestos de trabajo.

En este sentido, organizaciones terroristas islámicas internacionales se han concentrado ya no en “simples” bombas, si no en un tipo de ataque que cumpla las dos funciones anteriores – matar mucha gente y destruir la economía.

Un reporte del CSIS, indica que el uso de agentes químicos que causen ese nivel de daño buscado es difícil. La producción, almacenamiento y transporte de enormes cantidades de químicos es complicado. Y la neutralización del agente químico podría ser rápida. Es posible que grupos terroristas no consideren “prometedores” a los agentes químicos.
Más arriba está el poder nuclear “casero”. Una “bomba sucia” (dirty bomb) podría ser quizás la meta más realista de una organización terrorista.
Más alto en la escala del terror están los agentes biológicos. Si bien la producción es problemática, su almacenamiento y transporte es fácil y así la posibilidad de una serie de “pequeños ataques” en sitios diferentes debe ser tomada en cuenta, ya que también la actividad económica se vería afectada.

De lo anterior – organizaciones terroristas deben estar concentrando esfuerzos en tratar de conseguir material nuclear.
La principal fuente mundial son los arsenales nucleares de la desaparecida URSS. Es dificil que bomba nucleares circulen en el mercado (necesitan una sofisticada y cara mantención), pero materiales nucleares sí lo hacen, y en estos momentos.
La IAEA ha reportado 181 casos de tráfico ilegal de material nuclear entre 1992 y 2002. Y estos son solamente los casos detectados. Dentro y entre países de la ex-URSS el tráfico y oferta de material nuclear es alarmante.
Lo único que se está haciendo de manera ordenada es el CTR desde 1994, en el cual EEUU está pagando miles de millones de dolares (entre 400 a 600 millones al año) a Rusia y vecinos para que su material nuclear no caiga en “malas manos”.
En esto, tanto Bush como Kerry van por el mismo camino: pagar lo que sea con tal de asegurar definitivamente ese material nuclear en los proximos 3 a 4 años.