30.12.12

desnudez


y nos fuimos quedando con lo necesario, con lo que vale la pena, o la alegría. dejamos en el camino, poco a poco, kilo a kilo, esa mudanza constante de pareceres y de opiniones sin trasendencia, cosas que juntan polvo en el alma, telarañas y ruidos de rincón mudo. fuimos reconociendo oasis que no lo eran, vertientes de montaña que eran nada más que neones de propaganda, avisos publicitarios a los lados del camino llamando la atención de los transeúntes, como santos inventados, gurúes de cartón, voces huecas mantenidas en onda por una perversa campaña de fanáticos.
vamos dejando todo eso atrás. debemos hacerlo. basta. nadie tiene las respuestas. nadie las ha tenido jamás. los que dicen tener las respuestas son los peores. mejor es el ruido del río, más sano para el espíritu es la risa de mis hijas, abrir un bloc nuevo de dibujo y partir en fresco, afilar lápices, mirar el cambio sempiterno de los colores del cielo.
a veces, simplemente encontrar una canción anticuada en un casette. tan pasada de moda que está grabada en un casette, "puedes hallarte viviendo en una caseta de tiro al blanco, puedes hallarte viviendo en otra parte del mundo, ... bajo la rueda de un gran automóvil, ...en una hermosa casa con una hermosa esposa, y te preguntarás, bueno, cómo llegué aquí?..."*
y la pasas a un memory stick USB en formato MP3 y la pones en el auto una tarde gris de domingo cuando está empezando a nevar y te vas por la ciudad cantando la canción lejana con voz de anciano arcaico, renovado ciclo de esperanzas verdes, regadas y puestas en la ventana, a la luz, para que crezcan y se eleven, porfiadas, contra la fuerza de gravedad.


(* - traducción libre de Once in a Lifetime, por Talking Heads, 1981)

28.12.12

receta


a la insistencia se debe oponer insistencia, al palo el palo, al ojo el ojo.
sin pestañeos, sin eufemismos, sin dorar la píldora.
la paz se debe contestar con paz, la sonrisa con sonrisa, el saludo con saludo.
pero no se debe ser sólo un espejo, un receptor, un contestador, un resorte natural.
hay que ir primero, sentar el tono, tender la mano, abrir la mesa, hacer la primera pregunta.
una receta para ir por los caminos. para descansar tranquilo con uno mismo al atardecer.

14.12.12

flashback


me han dicho que en esa playa larga de arena fina
todavía las rocas lisas, negras, las algas sometidas
todavía los caballos caminando la resaca
y los perros sueltos asustando a las gaviotas

me cuentan que todavía los atardeceres de poster
el barcito frente al mar, los viejos bebiendo té con menta
discutiendo la paz y la guerra
recordando la batalla de Granja China* y "las bombas cayendo sin parar"

es posible que me hayan dicho que cuando una mujer pasa,
dorada, pelo seco de verano, los viejos la miran y piensan
que si perdieron esa batalla, quizás ganaron la vida

me han dicho que todo sigue igual, pero que ya no es lo mismo
insisten - como si yo no lo supiera


* referencia a Chinese Farm battle

10.12.12

lo que mejor funcione


lo que mejor funcione. sí, esa, después de años de haber vivido y después de haber acumulado toda la sabiduría que se puede acumular en una vida humana, esa - finalmente - parece ser la conclusión definitiva que el gurú en la montaña, o el solitario de bar, o el parlanchín de banco de plaza parecen haber sacado: lo que funcione mejor. no hay más. ni menos. en este mundo imperfecto habitado por seres imperfectos, en este universo del caos, donde reina la impredictibilidad - a lo único que queda por aferrarse es a lo que mejor funcione. a lo que mejor te funcione. quizás deberían decírtelo al nacer. quizás deberían escribirlo en cuarzo en alguna parte muy pública y quizás sea lo más importante que puedan enseñarte maestros y profesores. no en términos cósmicos, religiosos, filosóficos. no. no nos pongamos graves nuevamente. no busquemos la verdad bajo piedras o entre pergaminos, no más allá de lo infinito ni más abajo de lo microscópico. me refiero al día a día, al minuto, a este segundo mismo. me refiero al pan y al té. a lo común y corriente. al cansancio en los pies y a la caspa porfiada en el cabello. me refiero a amores y atardeceres. a desayunos y viajes en bus. agárrate de lo que mejor te funcione.
y sonríe.
y da gracias.

7.12.12

llamémosle día de playa


llamémosle día de playa
tablero de ajedrez
una línea infinita
una sustancia desconocida
que se mueve con el viento
la luz toca
nuestras geografías desoladas
como sábana recién cambiada

llamémosle día de playa
con final de cocina anochecida
y un broche de sujetador
enemigo de la premura   

1.12.12

promesa


aunque me llamen kitsch:
a las siete de la mañana
conduzco montaña arriba
la ciudad en el espejo retrovisor
en el valle del lago
cielo rosa sobre el horizonte
y más arriba nubes
Mark en la radio:
"hey baby, who's your baby now..."
calles mojadas
llovizna en el parabrisas

con suerte
espero comenzar esta jornada
por el postre

30.11.12

contrato


cielo metálico de diciembre sobre la ciudad. atornillado a las cumbres. hermanado con el lago quieto de gaviotas y botes quietos. el tráfico como un pulso de luces. Led Z en la radio en vivo grabación de quizás cuándo. luz roja. los árboles al viento como gigantes que regresan de un funeral. negros. oscuros. como queriendo irse de vacaciones a Miami. no. mejor a Antigua. a alguna parte con atardeceres de poster. con mujeres en bikini y Mai Tais.
aquí, techos blancos con la nieve de la noche, prados blancos y autos, semáforos, el latido de las calles bajo este cielo metálico de diciembre. acompañado de Led Z. hasta que la locutora interrumpa para decir algo que cree muy ingenioso y me ofrezca nuevamente el lápiz para firmar este contrato de vida. comerciales...

23.11.12

identificación


va, se para frente a la heladera y mira las filas y las columnas de diferentes marcas y estilos de yogur. no hay señales satelitales que se comuniquen con su gps interno en este mundo blanco. los senderos evolutivos bacterianos han sido constreñidos, cortados y re-ensamblados y ahora, diminutos esclavos brownianos - sin derecho a apelaciones - sus fermentaciones están patentadas. descritas paso a paso sobre papel legal. la naturaleza ha sido re-estructurada según un plan de negocios y enfocada a un rango de edad, a un sexo, a una cierta capacidad de consumo. el asunto - ahora - está en encontrarse a uno mismo en la red productiva láctea. quien no logra identificarse con el yogur exacto, el sabor adecuado, el porcentaje de grasa conveniente, se pierde en el vacío del universo supermercadótico, toda su arquitectura molecular es aplastada en los agujeros negros de la soledad cósmica, y su ser se desmorona, más abajo del cero absoluto, hacia las desconocidas infinitudes de un big bang inverso.

22.11.12

estamos


aquí estamos diría aunque estoy solo, escuchando estos discos de los '50s que quizás escucharon mis padres una noche fría de viento en la radio a tubos. y el piano y las voces suenan diferente tras cortinas, como ecos, como niños jugando y aguantando la risa, hasta como una vieja película de detectives en blanco y negro y sombras altas. aquí estoy, estamos diría, escuchando este carrusel de sonidos envueltos en papel de regalo. y es otoño, y ha venido una gran tormenta y se ha ido, y hay sol nuevamente. y el mundo es muchos mundos pequeños enredados en una madeja de tiempo y memorias.

18.9.12

esencia

soy
el eslabón de una cadena
un caballito de goma
y un jeep de lata
un casco romano
la .38 de Dick Tracy
y el sexto tomo de una enciclopedia

soy Salgari,
Bradbury y Dickens
un patio andaluz,
un tornamesa plástico
y un premio de arte

soy sol, sueños
y risas,
un signo de pregunta
una palabra no dicha
una nube que llueve hacia adentro

soy George Harrison,
Paul Simon, Neil Young,
también Vivaldi,
Prokofiev y Mozart

Blanco, Hemingway, Oz
Sorolla, Rothko y Chagall
soy un viaje en tren
una estación en la noche
un antiguo niño perdido

soy muchos finales
muchos borrón y cuenta nueva
y llevo todo eso en una mochila cósmica
que me servirá de almohada
hasta mañana al amanecer

13.9.12

leve ajetreo de palancas

leve ajetreo de palancas
engranajes
ejes
correas
poleas
alteración milesimal
un reacoplamiento minúsculo
y el verano se aleja

27.8.12

verificación

¿en qué calle andábamos cuando cantaron
"that joke isn't funny anymore"?
¿te acuerdas del jockey negro?
¿y de la camiseta roja de surf?
¿dónde quedaron?
- se quemaron de sol

como la piel de tus brazos

¿y del primer día frío de Noviembre?
revolvimos cajones buscando calcetines
después cantamos un tema que decía:
"a gentleman will walk, but never run"

hubo un tiempo en que fuimos blancos
sólo en las partes que importan
gastabas un frasco de condicionador a la semana

comíamos sandía todo el año
no contábamos calorías ni colesterol

¿fue hace mucho que cantaban
"la Perrier se me ha ido
derecho a la cabeza..."?

si te acuerdas de las fechas de esos días
aunque sea medianoche
aunque afuera llueva y truene
levántate y anótalas en la libreta de la cocina

25.8.12

divertimento


una lluvia de luz
atraviesa cristales.
charla de nubes
que se mezcla y derrite
en estas diversiones tardías -
me destila los párpados
y se adormece en mi esencia

collage: frank h.

26.6.12

dimisión

apaguen las luces, les pido, apaguen las luces no enciendan bengalas ni radios estereo ni televisores pantalla plana
atengámonos a lo que ya sabemos, a lo poco que sabemos, porque cada vez que creemos haber descifrado una verdad cósmica viene alguien por detrás y nos agarra desprevenidos, nos sujeta por el cuello y nos golpea con un tubo o nos pone un cuchillo en la garganta, por bromear, por reírse de nosotros, sólo para mostrarnos lo ridículamente engreídos que nos vemos sobre este escenario de espejos

convertirse en grano de arena o ser brillo de estrellas sobre el agua
un hogar de neblina
una figura exigua entre los segundos de un reloj celeste
un conversar de búhos al amanecer
y ahí voy como Clark Kent buscando una caseta telefónica donde librarme del traje de calle
donde dejar los lentes
donde dejar la capa y las botas
y el escudo de la ese

renuncio indeclinablemente a ser superhéroe
a mi papel de reportero
a mi ropa y mi sombrero
aceptaría ser línea, esa mancha de color
ese espacio entre viñetas

18.6.12

cautiverio

otoño
viajo escuchando en la radio a un hombre de ciencias hablar 

del ADN mitocondrial
oscurece
casi noche en estas tierras vetustas

resulta que ahora podemos desandar caminos hasta Eva
repasar árboles generacionales hasta nuestra madre lejana

y mientras viajo y escucho de mutaciones maternales
recuerdo unos versos de Yehuda:
"hicimos lo que nos estaba mandado
salimos con nuestros hijos
a recoger hongos en ese bosque
que plantamos cuando niños"*

como una excusa para nuestra presencia
una coartada subyacente al caos


referencia a "Hicimos lo que nos estaba mandado" - Yehuda Amijai (1924-2000)

13.6.12

instante de un siglo perfecto


atardecer de sábado
un café, la radio
en "aquí, allá y en todo lugar"
pusieron ese álbum de Al Di Meola

el día se iba
la noche quería tres estrellas
y la ciudad se calmaba poco a poco

estábamos en el balcón
y por unos instantes
el siglo fue perfecto

4.6.12

el verano es regreso al Big Bang


el verano es regreso al Big Bang
juego de lo primario
con las arquitecturas estrelladas
de nuestro firmamento
guerra de balones de agua
en un bosque de cristales ingeniosos

21.5.12

fantasía digital

como fiel pekinés
una fragancia a té sigue a Miyú por la casa
se ha bañado prolija
con cada posibilidad de su figura
antes del kimono
loción de orquídeas en los puntos G

no aprendidos de una geisha
si no en el Cosmopolitan japonés
su sonrisa me parte en dos como a un pan
como mis jeans y mis nike
no van con la escena
elijo un CD para el estéreo
y Wolfgang me salva el numerito:
Cosi Fan Tutti viene pintado
en su email de ayer
Miyú me prometió amor en cada cuarto de su piso
pienso que debemos mudarnos
a una casa con más piezas

18.5.12

despertar


no Mozart no Brahms
domo arigato mister roboto
me despierta domingo en la mañana
Kilroy, hijo de tu madre!
elabora mi cerebro IBM
dormir boca abajo
negocio freudiano
¿no, mister roboto?

escapo de la celda MMM
y me aventuro a la cocina
los ojos protestando la luz
flota en el aire Styx y
aroma a café y waffles con miel

la sangre hierve en mi corazón humano:
cerca de la ventana
escribe una carta a mano
con su letra de burbujas
las 'a' como un gato gordo y su cola
domo
arigato
míster roboto


* "domo arigato, mr. roboto, Kilroy, cerebro IBM, celda MMM, y la sangre hierve en corazón humano" - se refieren a canciones de la ópera rock "Kilroy was here" de Styx, 1983.

11.5.12

conversación con mentor al atardecer


- No nos perdemos allá afuera - dijo el gurú - nos extraviamos adentro, en nuestro interior.
Hizo un esfuerzo y se sentó sobre los cojines. La cama se quejó con crujir de resortes y murmullos de seda.
- Estamos encerrados en los callejones sin salida de nuestra propia espiritualidad - dijo, y sus lentes reflejaron el neón azul eléctrico de los letreros luminosos sobre los edificios que oscurecían bajo el atardecer de Las Vegas.
Caminé hacia la puerta de la habitación con la bandeja en mis manos. Antes de abrirla le pregunté: - ¿Cómo siempre?
- Sí - me dijo con una sonrisa - A single-malt, gracias!
Y antes que yo saliera el guía espiritual agregó - Con dos cubitos de hielo.

9.5.12

holograma


Miyú, la mujer pixelada, se eleva - vestido de verano y sombrilla - desde los pies de su propia sombra. Base de su estructura corpórea, mancha antifotónica que discute su existencia onírica.
La respiro desde una hamaca construída de soles y sandías, sujeta de milagro, de dos Hockneys y un armario con libros de Chabon y discos de memoria.
Bombus, montado en una nube de sílice, zumba de contento. Ortetrum observa la escena desde un cactus. A todos nos gusta cuando la brisa le mueve el vestido.
O cuando se saca los guantes.
O cuando mete los pies en el agua.
La mujer pixelada me pregunta si podríamos ir a la ciudad. Quiere gastar dinero, ir a ver Lakmé. Quizás en la ciudad llueva, dice. Y dice que añora un café con medialunas.
A mi me bastaría su nieve y sus manos de aire a la luz de la luna.

4.5.12

spam


Es sólo la silueta. Nada más. Alrededor de la silueta imaginemos flores, o plumas o nubes. Imaginemos mar.
Un marco asible, destellos de una realidad cercana con fines estéticos, quizás como catalizador de esperanzas. No se.

El asunto es que en ese contorno sólo encaja Miyú. Siempre. No hay espacio para otros pechos ni suficiente luz para otra piel (pero ella no lo sabe. Shhhh...)
Es un esbozo de sueño reiterado que parece regresar cada siglo, como una plaga, como un cometa - como si un dios desconfiado enviara un mensajero de tiempo en tiempo, para que los mortales sigamos creyendo en el destino.

1.5.12

la liberación de Hedy Lamarr


abro el jarrito de porcelana donde Hedy me indica
y Hedy se eleva-gira-baila con la neblina del bosque
"sí" , dice , "exactamente aquí"
la acompaño por los Alpes y ya no hablamos del éxtasis
no hablamos de la guerra
ni de códigos secretos por descifrar
se vuelve y
me agradece con un beso en la frente

esa noche sueño con ella:
relata su venganza invisible
en una fogata de genios
y Einstein y Newton y Sócrates
se ríen a carcajadas
bajo mil estrellas fugaces

30.4.12

éxodo

no diré que fue una capitulación de principios - cada uno sabía muy bien lo que hacía
se quedó esperando, encendió un cigarrillo y no compartió culpabilidades con el cielo

no abogaré por la fragilidad de la razón - ambos tenían perfecto control de giros y ramificaciones
en el asiento trasero, el libro de John Fante - marcado sutilmente con un ticket de tren

había una suspensión de primavera
una penumbra de mediodía
y James Jamerson repetía su maravillosa imposibilidad
de espaldas en el piso de un estudio lleno de humo
lejos de aquí ... "what's going on!" ... en tierras de algodón

por eso, cuando él salió de la tienda con su camisa blanca, las mangas dobladas hasta los codos y un mechón negro sobre los ojos
ella se acomodó en el carro mirando hacia adelante y se arregló la falda
no. no diré que fue - qué se yo - la lujuria o la ambición de algo incomprensible

simplemente, con la naturalidad de un ave que abre las alas y sacude el cuello
él encendió el motor
y salieron hacia el norte
dejando atrás una nube de caminos
que no esperaron ver decantar nuevamente sobre el mundo

27.4.12

transeúntes


la vida en pantalla plana
a trozos descansados
a postales traqueteadas
ojos, caras, sonrisas, adioses
y miles de manos, pasos, huellas, besos
al aire congelado
a las montañas azules de puntas blancas
y uno mismo y ella misma
robados por el sol
juguetes reflejados en cristal
- ríe cuando el globo de goma de mascar
rinde su breve biografía de huevo
y deposita un trozo de cáscara rosada
sobre su nariz

25.4.12

exilio fingido


la cubre bajo las noticias de las seis
a veces, bajo una novela de suspenso
muchas veces, bajo una cacería de lobos
en el fondo de una caja
en el bolsillo olvidado de una chaqueta olvidada
y la música del mundo
a nuestro alrededor, carrusel inevitable
y ta ta tá las balas, más allá de mujeres y niños
tras los ojos de la muerte

la esconde en la última página
de una libreta barata
y la describe en broma
a veces, disecta las memorias
muchas veces, las tiende a secarse
bajo el sol, piensa
nada se corrompe

pero siempre
retorna
del abismo de la vida
una mano, una voz, una risa
de regreso
Carrie repentina
Carrie la invencible

23.4.12

plan de escape al pasado


Hace años atrás la vida es así: atardeceres kitsch, como de poster: cielo rojo y el sol desapareciendo tras el horizonte marino. Hay una decena de bares y restoranes frente a la playa, casi vacíos en invierno.
La temporada baja es la mejor época del año - los tesoros de la creación para los locales.
Camino por la playa casi vacía y después me voy al bar de Nimrod, pido una cerveza y me siento a leer en frente del atardecer kitsch.

Es una época de poros abiertos, la política no me interesa y escucho al mundo, sus maquinarias y sus carruseles, distante, enmudecido, como murmullo de carretera lejana.
Si oscurece demasiado, pongo el libro en el canastillo de la bicicleta, digo chao y pedaleo de regreso. La simplicidad. la felicidad de un ritmo quieto, como olas de lago.

Empiezo a conocer los nombres de las hierbas silvestres que crecen en la berma - el bergamót con flores estrelladas rojas, las mentas de hojas velludas, las frutas del sambucus como balas de cañón antiguo en miniatura...
Cierro los ojos bajo la ducha y dejo el chorro sobre el rostro. Fantasmas en un mundo de vapor.
Vamos a la cama con tazas de té. los veladores son dos torres de libros, una a cada lado de la cama. Dormimos un sueño profundo y babeado.

Tenemos la última tele en blanco y negro del mundo. La encendemos de vez en cuando.
A unos vecinos que se mudan a otra ciudad les compramos una radio Phillips FM que nos acompaña ahora en los atardeceres kitsch.
Ella quiere trabajar en una tienda de vitrales, cortando y componiendo combinaciones de colores, hacer ventanas, faroles, lámparas. Agarra su bicicleta y se va al curso de vidrios. Pongo la sinfonía No. 3 de Vaugham Williams y me siento a escribir.

Recuerdo esa sensasión de vivir la vida propia, al ritmo de uno, con las cosas que necesitas – no la vida de otros, con una multitud empujándote y picándote la espalda para que avances una baldosa más y ahogándote con las cosas que te dicen que necesitas.
Hay que volver a eso. Tengo que volver a eso. Esa naturalidad y esos atardeceres kitsch son demasiado valiosos como para rendirse sin tratar.

22.4.12

sábado de pulpo


Sólo en la oscuridad puede decirle esas cosas. En la penumbra. Hay tanta luz en las calles que deben cerrar las cortinas, echar hielo en una jarra de agua, agregarle unas gotas de limón y dejarla en el velador. Para después.
Esa mañana van a la caleta de pescadores y compran un pulpo rosado. Lo cocina frito, le agrega vino y rodajas de cebolla. Lo comen en el patio, bajo la parra. La ciudad calla bajo el calor. Sólo el mar a lo lejos.
Se aman a medialuz, bocas saladas, agua de hielo con limón. En la calle voces en idioma extraño, turistas que van por las calles de piedra. Adentro, un casi silencio: George Dalaras canta bajito en una radio olvidada. Amor de horas lentas.

20.4.12

salto bungy


todo es diferente
a través
de una mesa de cristal
hasta la vida
con su máscara de sales
libera al duende de la botella
para bromear con los segundos
para un salto bungy
al río de sus piernas
sin amarrarse los tobillos
sin agarrarse de la luz
sin dudar un momento
arriba
a la baranda
el viento en la cara
allá voy
no me esperen de regreso

17.4.12

metáfora


Cuando ella le dijo que no lo quería, M. caminó hasta el avión, encendió el motor y voló hacia el horizonte. L lo vió alejarse desde el jardín de la casa de sus padres mientras el viento del Pacífico le enredaba el cabello, y le agitaba el vestido de seda china. Después, entró a la casa y subió a su cuarto a ponerse un jersey pues el viento le había erizado la piel con una sensación que ella confundió con el frío.

M voló atravesando nubes y estas lo dejaron pasar con silenciosa comprensión. Oscurecía cuando vió la isla verde allá lejos en el noroeste del océano.  Giró y se dipuso a aterrizar mientras una geometría de estrellas le hacía de techo en el cielo.
Dejó el bimotor en la arena y caminó bajo la llovizna nocturna. El aire era dulce.

Vivió en la isla por veinte años, conoció a una mujer con mirada de océano y la amó en todo posible rincón de la isla en que cupieran dos cuerpos adutos. Ella siempre lo recibió con gracia y le enseñó a amar lo simple. Una vez ella le dijo, "todo lo que realmente importa en la vida, cabe en una mochila".
Sus hijos jugaron en las colinas, bebieron leche al pie de cabras y burras y jugaron bajo la sombra del avión abandonado en la playa.

Un día decidió limpiar el bimotor - sacó el óxido y repintó partes, aceitó el motor y verificó los relojes.
Su mujer lo supo desde el primer momento en que lo vió yendo y viniendo de la playa bajo una luna siempre amarilla. Regaló las macetas con flores y preparó las mochilas.

16.4.12

sueño viaje oeste


cinco AM viaje oeste
manejo un dardo negro
hacia el amanecer
Li Gong sentada a mi lado
lleva el collar de perlas
que se acomoda entre sus pechos
atrás
Igor y su pájaro de fuego
van por la segunda botella de champaña
cuando le robo un segundo al camino
y la miro
Houdini se despierta en mi ombligo
y se dispone a bajar a escena

13.4.12

selenita


estás agradecida
de sentir nuevamente
la lengua de la luna

y de esa noche 
en el cementerio -
el jeep con las puertas abiertas
y Jeffrey Osbourne
(botella de coñac en mano)
suplicando que no te enfadaras con él

cóctel de salivas, faros y luna
fiesta de vida entre tumbas
y los muertos nos animaron
hasta que llegó la policía

cuando nos llevaban
escuchamos la risa de Jeffrey
y vimos la botella vacía
volar hacia las nubes
como un satélite lleno de tiempo

11.4.12

bufones


los sueños pendían del tiempo como frutas vedadas
un ventilador en rebaja amoldaba la atmósfera alrededor
y dos cuerpos tenaces blandían espada, arco y flecha
contra los tentáculos de la suerte

10.4.12

después no vino nada


recuerdo que los Trammps cantaban "detén la noche" y nos sentíamos señores feudales de un trozo de aire en lo alto mientras nos licuábamos en sueños
después vino Louis convenciéndonos que el mundo es maravilloso y que bastaban las ganas, que la guerra estaba ganada con el convencimiento del camino justo y que podíamos confiar en las estrellas

después no vino nada
sólo imágenes desesperadas en una búsqueda cada día más estéril, más difícil, más de elefante que vaga, quemando un poco de tiempo, antes de encaminarse a su ausencia definitiva

9.4.12

visión


para qué ese esfuerzo inútil por colonizar Marte, pequeño avestruz
para qué ese empeño estéril de dividir el átomo
ven aquí - siéntate a mi lado
leamos juntos el nuevo número de Krazy Kat
bajo el pino del patio

5.4.12

este libro es grueso y pesado


este libro es grueso y pesado
su memoria está escrita con una tinta muy negra
cosechada decantando materia oscura
sus palabras pueden significar realidades dispares
encontradas, antagónicas
incomprensibles si no se ha vivido lo que debe vivirse
para hombres niños y mujeres niñas inocentes como abejas
no son sino caprichos de pigmento
regalo de moluscos silenciosos
muertos y momificados bajo un eterno carrusel de soles
para los encadenados son mapas a la libertad
fórmulas hacia la certeza
razonables imperfecciones, lo mejor de todo lo malo

3.4.12

poliedro


Cada vez que se mira al espejo ve a otra persona.
Bueno, no sólo personas, también ve gatos, a veces pájaros. Una noche se levantó en penumbras a mear medio dormido y al mirarse en el espejo vió a Dean Martin. No lo pudo creer, sacudió la cabeza y volvió a mirar: Mike Tyson.

El fenómeno es totalmente personal: cuando otros miran su reflejo, lo veían a él - no a otros, no grillos ni jarrones persas.
El asunto es que él no se conoce a sí mismo en real-time. Tiene varias fotos de él y puede recitar de memoria su cara (aunque siempre se le olvida la ceja izquierda), pero no podía puede su rostro cuando lo desea: se afeita al tacto y se peina por intuición.
Pero lo peor (y esto no me lo creerán, pero no importa) es cuando maneja - al mirar por el retrovisor una vez se vió Godzilla, otra el gato Félix, otra Benito Mussolini - una vez se vió cactus!
Ustedes comprenderán que no es de risa que cada vez que levantes los ojos para ver si el trailer de doce ruedas detrás tuyo frena a tiempo, veas a otra persona manejando tu carro.

A veces, cuando no está atento, o está adormilado, o borracho, se mira al espejo y por una décima de segundo se ve como yo.

(ilustración - frankh)

2.4.12

Johann


Dicen que aún de pequeño a Johann Sebastian Bach le gustaba la naturaleza. Se sentía atraído por bosques y colinas. Le gustaba pasear y perderse por valles y caminos arbolados.

Johann niño despertó una mañana y vió una primavera esplendorosa a través de los cristales - los árboles frutales florecidos, los campos llenos de colores y los pájaros deambulando por el jardín.
Johann Sebastian no pudo resistirlo. Abrió la ventana y se fué corriendo hacia los campos, tras las mariposas brillantes que bailaban en el aire delante de él.

Sus padres lo llamaron, pero Johann siguió corriendo. Sus hermanos le gritaron que volviera, pero el niño corrió y corrió. Los pobladores lo vieron alejarse hacia el bosque, lo llamaron también, pero Johann no escuchó.
Dicen que esa fue la primera fuga de Bach.

31.3.12

gelatina de muertos


cuando entré al bar su mirada se me clavó como daga lanzada por un cazador experto. pedí una Guinnes y me acerqué a ella cruzando galaxias de humo de tabaco.

le dije, "¿qué hace una chica como tú en un lugar como éste?", desarmándola con mi originalidad.
sacó una cigarrillo largo y oscuro y lo encendió con un Zippo que tenía una imagen de Jerry Lewis durante la campaña presidencial de 1978 pronunciando su famoso discurso de "I have a dream...".
guardó el encendedor y lanzó el humo derecho a mi cara tal como lo haría una chica sola en medio de la noche bebiendo oúzo en un bar atacado por zombies.

- "haciendo lo que una de esas otras chicas no podría hacer en esos otros lugares" - me dijo y sus pupilas reflejaron el movimiento de dos ventanas abriéndose detrás mío. giré y disparé - la Magnum escupió varios truenos. no me preocupé mucho de darles en la cabeza como decían por la tevé: uso un calibre que hace mucho daño - aunque su cerebro siguiera funcionando, no podían hacer mucho sin brazos, no?

bastaron cuatro o cinco disparos. algunos de los que estaban en el bar jugando bridge corrieron a tapar de nuevo las ventanas.
me volví hacia ella y su rostro era tan hermoso y sus senos tan enigmáticos que decidí presentarme:
- "Bond", le dije, "Frank Bond".

su tacto era tibio, suave como una piel de roedor que te roza las piernas mientras estas sentado en un cine de barrio arruinado, mirando por décima vez aquel filme de Marlon Brando y el pote de mantequilla, mientras afuera la ciudad es asolada por la peste negra.

- "yo soy Ripley", dijo, "Captain Ellen Ripley" - retiró su mano queriendo dejarla entre mis dedos, como si dijera "crees que me has atrapado, hombre del cañón largo, pero he sido yo la que me he dejado atrapar, tengo mis trucos..."

sonreir en esos momentos habría sido de aficionados, bebí la mitad de la Guinnes, la miré fijamente y le dije:
- "voy saliendo de la ciudad. ya ví todos los museos por aquí" - creí que iba a reir, pero no lo hizo. era una de esas chicas vivaces que escapan en bus cuando todos la buscan en los trenes - "tengo un lugar tranquilo, con una despensa llena de oúzo en una isla al norte. voy hacia allá y me cansó fumar solo".
secó su vaso de un trago, golpeó el mesón con él y chasqueó los dedos:

- "¿cuánto es?", preguntó, me miró con ojos de mucha agua bajo muchos puentes y lanzó dos billetes al barman. mientras se bajaba del taburete le coloqué la Cocó Chanel sobre los hombros:

- "al patio de atrás", le dije - siempre me han gustado las Tavernas Winchester por ese aparcamiento privado trasero - es pagado, pero esa noche no había nadie para cobrar.

nuevamente los zombies habían abierto un boquete en una ventana delantera y los parroquianos estaban golpeando con machetes y bates de béisbol a las manos verdes que penetraban como gusanos desesperados en busca de algo vivo.

encendí el TVR y su motor vibró como un enjambre de avispas africanas regresando de un ataque a una casa de ancianos:
- "¿sabes usar ésto?", le dije, aunque ya sabía la respuesta.
- "prefiero la Smith&Wesson que llevas atrás".

se la di. le di tambien cuatro cajas de munición.
- "¿vamos?".
- "vamos!", respondió.

salimos a la avenida principal a toda velocidad. cuando pasábamos enfrente del Winchester escuché los primeros disparos. me concentré en conducir. Captain Ripley se preocupaba de abrir camino. comenzó a amanecer.

30.3.12

MacGyver caducado


francotiradores han ido eliminando uno a uno
los sueños combustible de la máquina del tiempo
compuertas de escape abren sólo a combinaciones secretas
el mecanismo de la escotilla se ha trabado
MacGyver ya no va
postrera operación de salvataje:
aferrarse a tu traje akriptonítico

29.3.12

señales de vida


más de cuarentaytrés mil minutos que no andaba por aquí
sin embargo aquí estamos
empuñando espadas con laudable fidelidad hacia nuestros seres-espejo
sin aspavientos quijotescos, ni poses de museo
simplemente estamos

y digo "estamos" por mí
que soy esquizofrénicamente varios
y por ella (piel blanca con gusto a jabón)
que me regresa desde sueños y pesadillas
con un impecable beso francés

los días pasan entre luces y cafés
sin nombre, a veces sin color
sin encarnaciones aprehensibles en papel
una única aserción de los últimos tiempos:
al gato no le gusta hablar durante el desayuno

28.3.12

pic-nic con Madonna


Me levanto cuando desaparece la luna y desayuno un melón con vodka, hielo picado y jugo de arándanos. Pongo globos verdes y rosados en el descapotable y viajo a despertarla.
Está lista para el picnic: calcetines bordados, trenzas, una canastita con cigarrillos y champaña. Nos vamos al parque, pero allí ha comenzado una revolución y se están dando tiros. Nos vamos a la plaza, pero ésta ha sido tomada por pandillas de rapperos y se están dando cuchilladas.

Decidimos que queremos besarnos un poco antes del pic-nic. Entramos a un rotativo y nos entregamos a la tarea. El beso más largo dura seis minutos y treintaydos segundos. Ya que estamos en eso, aprovechamos de practicar con la lengua. Madonna se muestra agradablemente sorprendida de unos besos en los lóbulos de las orejas que he inventado para ella. Dice, "wow! you are a genious, mon amour...". El pantalón me quedará con una mancha que costará semanas quitar.

Salimos del cine hambreados y sedientos. Las Apalache nos invitan al pic-nic con unos tonos celestes, nieve y parches de bosque.
En pleno viaje Madonna se saca los guantes y los lanza al aire. Los veo planear como dos palomas blancas y posarse entre pastizales y cardos a la orilla del camino. Luego, ella abre la canasta, se mete entre mis costillas y mi brazo derecho y se acomoda ahí a mordisquear queso . El pelo le huele a frambuesas. Tiene un lunarcito entre los senos.

Me prometo tomarle unas polaroid con fondos de puentes viejos y heniles. Ella hará poses. Otras polaroid al atardecer - cielos rojos y nubes y ella riendo, con el pelo desordenado, a lo Monroe.
En el pic-nic nos tomamos las dos botella de champaña y gastamos una caja entera (esas de media docena).

Magnifico una de las polaroid y la cuelgo donde pueda verla durante el melón con vodka de las mañanas.
Mientras le tomana esa foto, le ví flotando sobre su cabeza una redondita y luminosa aura de santa. Lo juro!
(¿Aceptará esto El Vaticano para iniciar el proceso da canonización? - mañana mismo les mando un email consultando).

26.3.12

cruce de caminos


Llevamos viajando dos días y el desierto no se acaba – al contrario, a medida que avanzamos crece, se extiende como una mancha de formalina por el piso de una morgue después que un frasco lleno de cerebros se ha resbalado de las manos del ex convicto que limpia el lugar.

El desierto tiene una calma que se pega a la piel y deja manchas de sudor bajo los brazos y la camisa húmeda adherida a la espalda. Primero maldices el sol, el polvo del aire que va formando una alfombra sobre tu lengua seca, luego maldices el calor.
Poco a poco la calma del desierto te atraviesa y te va tranquilizando, tal como ese rayo que atravesó al golfista solitario en medio del campo de golf, matándolo y dejándolo fulminado sobre el césped pulcro, sin poder ver que la pelota que acababa de golpear cruzó el aire de la tarde como una cometa, rebotó una vez en el pasto, rodó varios metros y cayó (cloc!) limpiamente en el hoyo número seis.
Tiro perfecto! - el del golfista y el de los dioses del rayo.

Un rayo diferente, de otro tipo - más parecido al que afectó la vida de Michael Corleone en Sicilia - fué el que me partió los sentidos cuando la ví en el restorán caminero sirviendo hot-dogs a un grupo de bebedores de cerveza local, esa hecha con cebada de tierras áridas, donde lo único que el viento agita son pellejos de serpiente abandonados.

Cuando se agachó a poner en mi mesa el plato con huevos y el café me llegó su fragancia de jabón y agua, simple como pan con mantequilla y decidí que le escribiría un poema - a ella, a su olor sin aderezos y al escote de su delantal.

El poema fue abriéndose lentamente sobre una servilleta, como una hidra en marea baja. Se lo leí una noche en una cama de motel a la luz de la lámpara del velador. No dijo nada, pero metió la mano bajo las sábanas y comenzó otro de sus juegos.

Una madrugada viajábamos con las ventanas bajadas cuando vino un azote de viento indio que hizo volar varios poemas desde el piso del auto y los sacó por las ventanas como pájaros liberados. Los dejamos en el desierto: ya que querían irse con el viento, que se fueran.

Esa vez, después de tomar mi pedido en el restaurante me preguntó adónde iba y le dije que no sabía, pero que lo sabría cuando llegara. Se sacó el lápiz sobre la oreja, escribió algo en su libretita de pedidos y me entregó el papel. Lo leí y lo guardé en el bolsillo de mi camisa. Mientras comía saqué una servilleta, la extendí sobre la mesa como si fuera a envolver en ella un diamante de doscientos quilates encontrado en las selvas de Guyana y le escribí en ella dos párrafos claros.

Unos días después de los párrafos de la servilleta, ella preparó una maleta, cerró su casa y se vino conmigo. Tras el desierto vendrán los bosques, después la tundra y después la nieve.
Quizás alguna vez volvamos al pueblo y al restorán caminero. Quizás alguna vez vuelva al edificio que abandoné una noche después de limpiar el piso y colocar nuevamente los cerebros en un frasco de vidrio.
No se. Me gustaría regresar en unos años más y poner una flor y una piedra en el lugar en que cayó el rayo en medio del campo de golf.

Abro la guantera, saco la pelota blanca que recogí del hoyo seis. Aquí, en el auto, parece un silencioso huevo de pinguino, la coloco entre sus manos y comienzo a contarle la historia.
Lejos, el sol se va tras las mesetas, el cielo se pone rojo. En la radio, Ben Webster.


imagen: Frank Hilzerman